Page 515 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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a veces, tengo la sensación de que un lugar me es
familiar. Me pasó al trepar por las laderas del Etna, y
también junto al lago de Diana.
»Creo que tal vez cometí algún terrible delito contra
los dioses, y que mi mente quiere olvidarlo. —Néstor
se sentó en la cama y agachó la mirada—. A veces me
despierto con el estómago encogido y la sensación de
que he hecho algo espantoso, tan atroz que no se puede
concebir. Sé que he tenido una visión de ello en sueños,
o que una voz me lo ha dicho, pero nunca consigo
recordarlo.
Clea se puso detrás de él y le abrazó.
—No puedo creerlo. Tus ojos están limpios, Néstor.
—Puede ser la limpieza del olvido y de la
ignorancia, no la de la inocencia —respondió él,
sacudiendo la cabeza. Ella le hizo volverse y le miró a
la cara. De pronto a Néstor le pareció más madura de
lo que era.
—Si hiciste algo, sea lo que sea, seguro que los
dioses te lo han perdonado ya. Si apareciste en el
oráculo de Delfos de aquella manera fue por un
motivo. Nada ocurre sin propósito.
—¿De verdad crees eso?
—¡Claro que sí! —protestó ella subiendo la voz, y
añadió en susurros—: Apolo te tenía reservado un
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