Page 520 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—Sabes muy bien lo que quiero decir, amado mío.
Hemos esperado demasiado tiempo.
—Yo no he esperado. He renunciado, que no es lo
mismo.
—Sé por qué renunciaste. Nuestro enemigo había
recobrado las fuerzas, pero ahora las está perdiendo de
nuevo. No tiene al médico con él y está enfermo.
—¿Cómo lo sabes?
—Eres tú quien lo sabe, Pérdicas. Ya has
comprobado que su mente no funciona con la rapidez
de antes. Está anquilosado, a veces se queda con la
mirada perdida. Ha vuelto al vino. Y no tiene a Néstor
a su lado. Piénsalo. Esta vez nadie puede impedir que
lo quites de en medio.
—¿Y por qué tengo que hacerlo? Ya no es el tirano
cruel y dañino de Babilonia. Ha aprendido a ser un rey
justo. Asia y Grecia empiezan a prosperar y pronto...
—¡Qué cobarde eres, pequeño Pérdicas! Sólo repites
los argumentos que él mismo utiliza. El gran Alejandro
trata de demostrar a todo el mundo que se ha
convertido en un gobernante de verdad y que, ahora
que ya ha arreglado sus asuntos domésticos, puede
volver a sus viejos sueños de conquista y exterminio.
¿Es que no lo ves? Todo vuelve a ser como antes. Si
derrota a los romanos, se creerá de nuevo un dios y no
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