Page 561 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 561
la guerra. Pero estaba equivocado: Crátero cumplió su
promesa y fue al grano.
—Vengo a vosotros para traeros las palabras de
Alejandro, senadores.
Bien por él, pensó Gayo. Crátero no había utilizado
la palabra «rey», que hacía rechinar los dientes a los
romanos como un clavo rayando una pizarra.
–Vuestros enviados le han dicho que se mantenga
alejado de la región a la que llamáis Campania. No es
una petición amistosa, y tampoco razonable, y os voy a
explicar por qué, senadores de Roma. Nosotros, los
griegos, llevamos más tiempo que vosotros asentados
en esas tierras.
—¡Vosotros no sois griegos! ¡Sois macedonios! —le
espetó Imperioso, levantándose del banco y
señalándole con el dedo. Crátero le miró extrañado por
la interrupción, pero Papirio le explicó:
—Es Tito Manlio Torcuato, príncipe del Senado.
Tiene derecho a tomar la palabra cuando quiera.
Cuando escuchó la traducción de ambas
intervenciones, Crátero saludó al anciano inclinando la
barbilla.
—Es un honor, príncipe del Senado. He oído hablar
de ti y sé que no hay nadie más inexorable cumpliendo
la ley de Roma que tú.
561

