Page 556 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 556

año, Bárbula y Bubulco, se sentaban allí mezclados con

            los demás, pues al quedar supeditados al dictador ya


            no  tenían  derecho  a  un  sitio  especial.  Lo  mismo  le

            pasaba a Escipión, que había llegado antes que Gayo y

            se volvió para saludarle con la mano. A su izquierda


            estaba el censor Junio Bruto, promotor de la calzada y

            el acueducto que llevaban su nombre, un tipo menudo


            e inquieto que no hacía más que tironearse el cuello de

            la túnica como si le apretara, cosa difícil en alguien tan

            flaco. Entre los consulares, la casta poderosa y altiva a


            la que Gayo soñaba con pertenecer algún día, reconoció

            a  Furio  Camilo,  Plaucio  Próculo,  Folio  Flacinator  y

            Cornelio Escápula. También estaba allí Fabio Máximo,


            enemigo personal de Papirio y, en opinión de Gayo, el

            mejor general de Roma.


                  Los  senadores  sentados  en  los  bancos  eran  los


            únicos con derecho a llevar una media luna de marfil

            en los zapatos y franjas púrpura en sus togas. Gayo se

            dijo que, cuando él se ganara esas franjas, no usaría la


            púrpura barata y chillona extraída de la raíz de la rubia,

            sino la del múrice fenicio, como Eshmunazar. Aunque


            le  costara  su  peso  en  plata,  la  tonalidad  oscura  y

            elegante que iba a conseguir sería la admiración y la

            envidia de todo el Senado.


                  Gayo se hizo un hueco entre los pedarii, novatos o


            advenedizos como él que no tenían derecho a tomar la



                                                              556
   551   552   553   554   555   556   557   558   559   560   561