Page 566 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 566

admiración.


                  Al escuchar la traducción, Papirio pareció calmarse

            un poco. Sólo entonces Crátero se movió para mirar a


            ambos  lados  e  inclinar  la  cabeza  ante  los  senadores,

            pidiéndoles  disculpas  con  una  sonrisa.  El  dictador


            retrocedió un par de pasos y se compuso el manto.


                  —Mi señor Alejandro, al igual que su tío, sólo ha

            venido  a  Italia  atendiendo  el  llamamiento  de  sus

            habitantes  —prosiguió  Crátero,  quitándose  la  saliva


            con disimulo—. Como legítimo hegemón de la Liga de

            Corinto  y  de  la  Liga  Helénica  de  Italia,  es  su  deber

            socorrer a todos los griegos. Mi señor Alejandro no está


            dispuesto a que se deje de hablar griego en el sur de

            Italia.


                  El dictador se apartó un par de pasos más y miró


            hacia su asiento. Pérdicas captó su duda: ¿sentarse o no

            sentarse? Se veía que Papirio era un hombre demasiado


            nervioso y activo para quedarse quieto en una silla que

            no  había  sido  fabricada  para  alguien  tan  corpulento

            como  él.  El  dictador  se  decidió  por  seguir  de  pie  y


            apuntó a Crátero con el dedo, aunque esta vez lo hizo

            desde lejos.


                  —Decías que no eras un orador. Déjate de rodeos,

            habla como un soldado y dime de una vez qué propone


            tu rey, griego —dijo con retintín.





                                                              566
   561   562   563   564   565   566   567   568   569   570   571