Page 574 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—Es  mejor  ser  sinceros.  Este  tipo  no  es  un

            destripaterrones cualquiera al que se pueda sobornar


            con un par de talentos de plata. Pérdicas asintió, y dijo

            en voz alta:


                  —Quince  talentos  de  oro,  que  se  entregarán  en


            cuanto recibamos a los prisioneros.


                  Durante una fracción de segundo, los ojos de Gayo

            Julio se abrieron como platos, pero fue suficiente para

            que  Pérdicas  captara  el  inconfundible  brillo  de  la


            codicia.  Comprendió  que  Néstor  y  Agatoclea  eran

            suyos;  al  menos,  podría  apuntarse  ese  tanto  ante

            Alejandro.  Papirio  volvió  a  hablar,  y  Gayo  Julio  le


            contestó con vehemencia.


                  —El dictador dice que ese oro le pertenece a Roma

            —tradujo  el  intérprete—.  El  tribuno  alega  que  le


            corresponde a él como legítimo expolio de guerra, y el

            príncipe del Senado y otros senadores le están dando


            la razón.


                  Gayo Julio volvió a hablar. Aún no había terminado

            su  breve  discurso  cuando  empezaron  a  levantarse

            aclamaciones  entre  los  senadores,  y  después  un


            ruidoso aplauso.


                  —Acaba  de  decir  que  él  no  quiere  ni  una  sola

            dracma del rescate —tradujo el intérprete—. Que los


            quince talentos de oro deben ser ingresados en el erario




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