Page 577 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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contra Macedonia!
Las palabras de Papirio fueron acogidas con
aplausos y gritos de aprobación. Incluso los más
ancianos se levantaron y agitaron los brazos en el aire,
deseosos de empuñar ellos mismos la espada y el
pilum para expulsar a los invasores de Italia. El
dictador pidió silencio una vez más y añadió:
—¡La situación es grave, padres y conscriptos! ¡No
nos enfrentamos a un reyezuelo de alguna tribu
montañesa, sino al conquistador de Grecia, Egipto y el
Imperio Persa!
—Vaya —comentó Gayo Julio—, nuestro dictador
ha decidido estudiar geografía.
—Por eso —continuó Papirio—, decreto que los
decenviros abran los sótanos del templo de Júpiter
Capitolino y consulten los Libros Sibilinos. En ellos
encontrarán los sacrificios y rituales expiatorios que
debemos llevar a cabo para propiciarnos la voluntad de
los dioses.
Hubo murmullos de aprobación. Puesto que nadie
más pidió la palabra, Papirio levantó la sesión. A la
salida del templo de Moneta, Gayo recibió nuevos
parabienes y su cuñado le abrazó.
—Un gesto genial, Gayo —le susurró al oído—. Un
gesto genial.
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