Page 680 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 680
empedrado con sus pisadas y despertando eco en las
tabernas. A su derecha, en la esquina de la calle que
subía hacia la casa de Gayo Julio, se alzaba el santuario
de Jano, un pequeño edificio que más que un templo
era una especie de portal sagrado. Los batientes de las
puertas norte y sur estaban abiertos, pues Roma se
hallaba en guerra, de modo que en el centro de aquel
corredor podía verse al dios bifronte rodeado de
antorchas, una estatua broncínea de más de cinco
codos de altura.
Antes de llegar ante los templos que cerraban el
extremo occidental del Foro, la procesión giró a la
derecha. Por allí subía una cuesta que, antes de
perderse entre las sombras, se bifurcaba en un tramo
de empinadas escaleras que desembocaban en un
edificio de siniestro aspecto. Durante sus paseos para
ir de casa de Gayo a la de Escipión y atender a
Aristóteles, Néstor se había familiarizado con la
topografia del Foro y sus aledaños. Aquél era el
Tuliano, la cárcel pública erigida en tiempos del rey
Servio Tulio, y las escaleras las Gemonias, por las que
los verdugos dejaban caer los cuerpos de los
condenados a muerte para que rodaran hasta el Foro y
quedaran expuestos a la vista pública.
Les hicieron esperar en la puerta del Tuliano. Al
cabo de un rato salieron de allí los diez soldados
680

