Page 719 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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resultado era un gran lienzo de cuatro codos de ancho

            por  tres  de  alto  que  representaba  la  región  de


            Campania en vivos colores.


                  Allí se veía la península que formaba el alargado

            espolón de las Sirenusas, y también, marcado en azul,


            el sendero que debían recorrer desde Irna a Nuceria

            para atravesar las montañas y llegar a Campania. Ésta

            era una llanura que se extendía entre los Apeninos y el


            mar,  salpicada  de  ciudades  que  aparecían  dibujadas

            con sus murallas y sus templos: Nola, Neápolis, Capua.

            Cumas, donde residía la Sibila más famosa de Italia,


            estaba situada en un promontorio que, junto con las

            Sirenusas, formaba un golfo marcado como el Cráter.

            Alrededor  de  Cumas  había  una  comarca  llamada


            Negra  sembrada  de  círculos  de  distintos  tamaños;

            algunos  eran  lagos,  como  el  denominado  Averno,  y


            otros eran cuencas pobladas de bosques.


                  —Dicen que estos círculos son las señales que dejó

            el fuego de Zeus cuando destruyó a los gigantes con


            sus  rayos  —le  explicó  Alejandro,  señalando  con  el

            dedo—. Toda esa zona está llena de aguas termales y

            pozos  sulfurosos.  No  es  extraño  que  digan  que  aquí


            debajo  —añadió,  posando  el  dedo  sobre  la  isla  de

            Pitecusa— fue donde enterró Zeus a Tifón después de

            derrotarlo.


                  —¿Y esa otra montaña? —Lisanias señaló un monte



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