Page 720 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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de cima achatada que se alzaba solitario en la llanura y
dominaba la bahía del Cráter.
—Es el Vesubio. Su cima está llena de cenizas y
rocas porosas de color negro. Seguramente sea una
montaña de fuego. Eso explicaría que Campania sea
tan fértil como las tierras que rodean al Etna. Sólo
espero que el Vesubio no decida vomitar sus llamas
mientras estemos bajo su ladera. — El dedo de
Alejandro se deslizó desde el Vesubio hacia la
derecha—. No sé cómo llaman los lugareños a este
monte, pero nosotros lo denominaremos Encelado, por
uno de los gigantes que dicen que está enterrado en
esta zona.
Lisanias observó que el dedo de Alejandro se había
quedado corto en su movimiento, a mitad del valle, sin
llegar al monte que había mencionado. Le había vuelto
a pasar. Sus ataques de ceguera eran cada vez más
frecuentes, y el joven macedonio temía que en uno de
ellos ya no recobrara la visión. Pero no se atrevió a
preguntarle qué tal estaba y en su lugar le dijo:
—¿Quieres ofrecerles la batalla allí?
—Así es —respondió Alejandro, retrepándose en el
asiento como si ya hubiera terminado con el mapa—.
La ladera este del Vesubio es boscosa y los árboles
invaden parte del valle. Pero según los exploradores
luego hay una llanura de campos de cereales hasta
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