Page 742 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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empezando por la derecha y les dijo que se
adelantaran.
—Vais a cabalgar como si os persiguieran a la vez
los perros de Hécate, los carros falcados de Darío y
todos los maridos italianos a los que les habéis puesto
los cuernos. —Sólo hubo una breve carcajada; todos
comprendían que la situación era seria—. Vuestra
misión es conseguir que la esposa y el médico de
nuestro rey lleguen a Posidonia. Os he dicho que es una
misión dura, porque es muy duro dejar que los
compañeros combatan y se lleven toda la gloria. Pero
debéis hacerlo por Alejandro, ¿lo habéis entendido?
Los diez elegidos asintieron, algunos cabizbajos y
otros tal vez aliviados. Néstor observó que Pérdicas se
estaba mordiendo los labios. Él era el jefe de los
Compañeros, luego debía ser él quien los arengara.
Pero Néstor se había dado cuenta de que no tenía
ningún deseo de quedarse allí para sacrificarse por
ellos.
Al darse cuenta de que le observaba, Pérdicas
acercó su montura a la de Néstor y le preguntó en voz
baja:
—¿Qué miras, médico?
Es mejor que te calles, pensó Néstor, pero fue
incapaz. Apreciaba demasiado a Crátero, bastante más
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