Page 791 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 791

grupas y regresó al centro de la arena.


                  —Yo no le he pedido que me deje luchar con mis

            camaradas —dijo Demetrio para sí.



                  Pero  nadie  le  oyó.  Todos,  hasta  los  marginados

            Agriopaides, aclamaban a su rey, y el grito ahora era

            unánime:


                  —¡A ROMA! ¡A ROMA! ¡A ROMA!



































































                                                              791
   786   787   788   789   790   791   792   793   794   795   796