Page 794 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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llegaron muy tarde a la zona donde han acampado, así

            que  querrán  echarse  una  buena  cabezada  antes  de


            batallar.


                  Aún así, Demetrio estaba inquieto. Por delante de

            ellos se oían gritos y trompetazos, y los relinchos de los


            caballos eran constantes. Pero frente a él seguía viendo

            lo  mismo.  Espaldas,  sarisas,  soldados  de  infantería

            ligera  y  jinetes  que  pasaban  entre  la  falange  y  los


            Agriopaides corriendo de un lado a otro, no se sabía

            bien  si  para  reforzar  a  una  unidad  en  apuros,  para

            llevar  recados  o  simplemente  porque  se  aburrían.


            Desde dentro de una formación, con las cimeras y las

            lanzas de sus compañeros entorpeciéndole la visión, se

            dio cuenta de que nada parecía tener sentido.



                  Entonces  estalló  un  gran  griterío  y  se  oyó  el

            estrépito  de  armas  que  chocaban  entre  sí.  —Ya  ha

            empezado —dijo, dando un respingo.



                  —Eso no es nada —repuso Cíclope.


                  Pirro,  el  soldado  que  estaba  a  la  izquierda  de

            Demetrio, asintió.


                  —Son  los  de  delante,  que  están  golpeando  los

            escudos  contra  las  lanzas.  Será  que  ha  pasado  por


            delante  Alejandro  y  quieren  impresionarle.  Cuando

            empiecen  a  atizarse  de  verdad,  sonará  distinto.  Es


            verdad, pensó Demetrio. Aquel sonido era demasiado




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