Page 796 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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son los jefes de fila los que se llevan toda la diversión...

            y  paga  doble,  claro.  Aunque  esta  vez,  como  me  han


            puesto  tan  adelante,  es  posible  que  vea  un  poco  de

            acción.


                  —Entonces,  ¿cómo  te  pasó  eso?  —preguntó


            Demetrio señalándole al ojo.


                  —Una flecha perdida. Mala suerte. La muy cabrona

            tenía unas puntas retorcidas al final, y al tirar de ella

            me saqué el ojo entero. Demetrio puso cara de asco,


            pero quería saber más.


                  —¿No habéis matado a nadie en batalla? Pensé que

            todos  los  veteranos  tendrían  en  su  cuenta  muchos


            muertos.


                  Pirro y Cíclope se miraron por delante de Demetrio

            y se encogieron de hombros.


                  —Mira  —le  explicó  Cíclope—:  si  en  una  batalla


            entre cien macedonios y cien romanos mueren veinte

            romanos,  que  ya  sería  una  derrota  desastrosa  para

            ellos, los cien macedonios dirán que todos han mojado


            sangre.  Ahora  dime,  ¿a  cuántos  asesinos  toca  cada

            pobre romano? A cinco nada menos.


                  En ese momento, por la vanguardia sonó un toque


            de  trompeta  que  se  repitió  en  todas  las  unidades.

            Leónato, que llevaba un rato delante de la formación

            charlando  con  Grilo  y  con  un  tracio  que  debía  estar




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