Page 85 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 85

visto tan de cerca. Tenía el cabello rubio, tan claro que

            las canas parecían pinceladas de plata sobre hilos de


            oro. Sus ojos eran azules como las aguas en una playa

            de  arena  blanca.  No  parecía  griego,  aunque  vestía

            como tal.



                  —¿Egipcio?  —respondió—.  No.  Aunque  viviera

            tres vidas sería incapaz de aprender su idioma ni su

            escritura.


                  —¿Entonces qué es?


                  —Señora  —intervino  Ada—,  yo  creo  que


            deberíamos...


                  —Cállate  —le  espetó  Clea—.  ¿No  ves  que  estoy

            hablando? Apártate un poco. Néstor le acercó el libro


            que se había fabricado. Parecía tan práctico como su

            políptico de tablillas de cera, y mucho más cómodo que


            andar  enrollando  y  desenrollando  un  papiro.  —Es

            griego. El mismo griego que hablas tú. Más o menos.

            Yo  uso  la  lengua  común,  no  el  dorio.  —Sé  hablar  la


            lengua común —dijo Clea, dilatando un poco las aletas

            de la nariz y pronunciando ten koinén en lugar de tan

            koinán, como habría hecho en el dórico de Siracusa.


                  —No lo dudaba.



                  —Pero eso no es griego. Nadie escribe así. Ahora

            que lo dices, eso parece una beta, pero tiene muchas

            curvas.




                                                              85
   80   81   82   83   84   85   86   87   88   89   90