Page 90 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Clea tomó aliento al terminar. Los nervios la habían

            hecho recitar con voz demasiado rápida y entrecortada,


            y  se  había  comido  un  par  de  sílabas  largas  y  una

            diéresis,  pero  Néstor  le  aplaudió  con  las  palmas  en

            sordina.



                  —¡Bravo,  buena  historia.  Según  el  punto  de  vista

            puede ser triste o alegre.


                  —Para  mí  es  triste  —dijo  Clea,  mirando  hacia  el

            mar. Por alguna razón, se le habían empañado los ojos


            y no quería que él la viera—. Cuenta cómo las mujeres

            no podemos elegir nunca a quién amamos y tenemos

            que hacer siempre lo que quieren los hombres.



                  «Deberías  estar  contenta.  Te  has  casado  con  el

            hombre  más  importante  del  mundo»,  le  había

            respondido  su  amiga  Mira  cuando  le  dijo  lo  mismo.


            Ahora  se  esperaba  algún  comentario  parecido  de

            Néstor,  pero  el  médico  se  limitó  a  encogerse  de


            hombros.


                  —Así es la vida. Ahora...


                  Parecía que iba a dar por terminada la conversación,

            pero  a  Clea  no  le  apetecía  volver  a  su  camarote  ni

            aguantar la cháchara de Ada, así que dijo:



                  —¿Sabes que la leyenda de Aretusa es verdad?


                  —Como todas las leyendas, por supuesto. ¿A qué te

            refieres? —El médico se sentó de nuevo en el rollo de



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