Page 86 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Él se encogió de hombros.
—Siempre he escrito así. Al dejar un hueco entre las
palabras, puedo leer más rápido y a la primera —dijo
mientras pasaba unas hojas—. Te voy a enseñar algo
que escribí anteayer, para que veas que no recito de
memoria. —Puso el dedo índice en la parte superior de
la hoja y empezó a leer con la misma rapidez con la que
hablaba—: «La Anfitrite mide doscientos cincuenta
codos de eslora por ciento diez de manga. Está
construida sobre dos cascos paralelos unidos por una
cubierta que se sostiene sobre grandes vigas de roble.
En cada uno de los costados exteriores hay cien remos
dispuestos en dos niveles, y en cada remo bogan cuatro
remeros, lo que hace cuatrocientos hombres por babor
y otros cuatrocientos por estribor, más doscientos
remeros de reserva. Tiene dos quillas, una por cada
casco, y para cada quilla se han empleado diez troncos
de olmo reforzados con falsas quillas de roble. Lleva
dos espolones de bronce con...».
—¿Es que te dedicas a espiar para Cartago? ¿Para
qué apuntas todo eso?
Néstor cerró el cuadernillo y se encogió de
hombros.
—Tu esposo me paga bien. Tengo una mansión en
Alejandría, otra en Babilonia que no visito desde hace
cinco años, y una casa pequeña en la isla de Tera, la más
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