Page 91 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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maroma. Así su rostro quedaba a la misma altura de
Clea.
—Yo lo sé porque me crié cerca de la fuente Aretusa.
El agua que sale por ella es la misma del río Alfeo.
—No parece demasiado verosímil. El Alfeo está en
el sur de Grecia, más bien lejos de Sicilia. —Pues es
verdad. Hay pruebas evidentes. Mi padre me contó que
hace tiempo apareció en la fuente una copa de oro que
habían arrojado al río en Olimpia. Y cada cuatro arios
las aguas se enturbian, justo después de celebrarse
sacrificios de bueyes para inaugurar los Juegos
Olímpicos. —Sin duda son pruebas fehacientes.
Clea se enfadó un poco. Le molestaba la ironía
condescendiente del médico.
—Veo que no me crees. Pero todo el mundo sabe
que el subsuelo de Sicilia está horadado por mil
conductos de los que suben las aguas termales a
lugares como Selinunte o Egesta. No es tan raro que en
ese laberinto de túneles las aguas del Alfeo encuentren
su camino hasta la fuente Aretusa.
—A mí no me pareció ver que las aguas del Alfeo se
hundieran bajo tierra en su desembocadura.
Pero supongamos que lo hacen y viajan por debajo
del mar a mil o dos mil codos de profundidad.
¿Cómo vuelven a subir? Es lógico que el agua baje
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