Page 120 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 120
y de los lienzos mugrientos procedían gritos de sorpresa,
asombro y disgusto.
Derkhan e Isaac entraron en un gran cercado. Sobre el
umbral rezaba un cartel de ostentosa caligrafía. « ¡UNA
PANOPLIA DE MARAVILLAS! ¿SE ATREVE A
ENTRAR EN EL MUSEO DE LO OCULTO?».
— ¿Nos atrevemos? —musitó Isaac mientras pasaban a la
cálida y polvorienta oscuridad.
La luz fluía lentamente sobre sus ojos desde la esquina de
aquella estancia prefabricada. La cámara de algodón estaba
llena de vitrinas de hierro y cristal, que se extendían ante
ellos. Velas y lámparas de gas ardían en nichos, filtradas por
lentes que concentraban la luz en puntos espectaculares,
iluminando el grotesco muestrario. Los visitantes
serpenteaban de una vitrina a otra, murmurando y riendo
nerviosos.
Isaac y Derkhan pasaron lentamente junto a jarrones de
alcohol amarillento en las que flotaban trozos corporales.
Fetos de dos cabezas; secciones de brazos de kraken; una
resplandeciente punta roja que podía ser la garra de una
tejedora, o una talla bruñida; ojos que se contraían vivos en
jarras de líquido cargado; intrincadas e infinitesimales
pinturas en el lomo de una mariquita, visibles solo con lupa;
un cráneo humano arrastrándose por su jaula sobre unas
patas de insecto; un nido de ratas con la cola entrelazada que
se turnaban para escribir obscenidades en una pequeña
pizarra; un libro compuesto de plumas prensadas; dientes de
drudo y el cuerno de un narval.
Derkhan no dejaba de tomar notas mientras Isaac
contemplaba avaricioso aquella charlatanería, aquella
119

