Page 125 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 125

mayoría de los que han entrado aquí?, se preguntó Isaac.

            ¿Hay gente tan crédula como para creer que algo tan

            grotesco haya podido volar alguna vez?

                —No  diremos  nada  —respondió Derkhan.  Isaac  asintió

            con rapidez. Estaba lleno de lástima, ira y desagrado. Quería

            marcharse.

                Tras ellos, la cortina se abrió para dar paso a un grupo de

            jovencitas,  riendo  y  susurrándose  chistes  obscenos.  El

            rehecho miró por encima del hombro de Derkhan.


                —  ¡Ah!  —dijo  en  voz  alta—.  ¡Visitantes  de  la  extraña

            ciudad! ¡Vengan, siéntense a oír historias del cruel desierto!
            ¡Quédense un rato con un viajero de muy, muy lejos!


                Se  alejó  de  Derkhan  e  Isaac,  mirándolos  con  ojos

            suplicantes.  Las  nuevas  espectadoras  profirieron  gritos

            encantados y asombrados.

                — ¡Vuela para nosotras! —chilló una.

                — ¡Ay! —oyeron Isaac y Derkhan mientras abandonaban


            la  tienda—,  me  temo  que  el  clima  de  vuestra  ciudad  es
            demasiado inclemente para los míos. He cogido frío y de

            momento no puedo volar. Pero acercaos y os hablaré sobre

            las vistas desde los cielos despejados del Cymek...


                El paño se cerró tras ellos emborronando el discurso.

                Isaac contempló a Derkhan tomando notas.

                — ¿Qué vas a decir sobre esto? —preguntó.


                —«Rehecho convertido por tortura de los magistrados en

            monstruo de feria». No diré cuál —respondió sin levantar la

            vista de la libreta. Isaac asintió.

                —Vamos —murmuró—. Vamos a por algodón de azúcar.





                                                           124
   120   121   122   123   124   125   126   127   128   129   130