Page 145 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 145
intencionadamente la mirada del guardia mientras le oía
cerrar el candado de la puerta.
— ¿Ya está? —susurró al fin la mujer.
—Sí.
Se giró lentamente. No podía alzar la mirada, que mantuvo
clavada en el suelo, comprobando que todo estaba en orden
mirando la base de la puerta. Solo entonces, lentamente y con
un suspiro de alivio, levantó los ojos. Le entregó el casco al
guardia.
—Gracias —murmuró.
— ¿Ha ido todo bien?
—Claro que no —saltó ella, girándose.
A su espalda, creyó oír un inmenso aleteo a través de las
paredes de madera.
Deshizo su camino por aquella cámara de extraños
animales, comprendiendo a medio camino que aún se
aferraba a la caja, ahora vacía, en la que había traído a los
gusanos. La dobló y se la metió en el bolsillo.
Cerró tras ella la puerta telescópica que daba a la inmensa
cámara de oscuras, violentas formas. Recorrió el pasillo
blanco hasta llegar al fin a la antecámara del Investigación y
Desarrollo y atravesó la primera y pesada puerta.
La cerró y atrancó antes de girarse aliviada para unirse a
sus colegas de blanco, que miraban por sus femtoscopios,
leían tratados o conferenciaban en voz baja junto a las
puertas que conducían a otros departamentos. Cada una de
estas puertas mostraba una leyenda en rojo y negro.
144

