Page 149 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Pero no tardó en aprender a imponer orden en el caos. Era

            absurdamente prosaico contar los afilados trozos quitinosos

            que sobresalían de cada retal de piel de paquidermo, solo

            para  asegurarse  de  que  no  se  había  dejado  ninguna  en  la
            escultura.  Era  algo  casi  vulgar,  como  si  aquella  forma

            anárquica desafiara el conteo. Y aun así, en cuanto lo miraba

            de aquel modo, la obra cobraba forma.


                Lin se incorporaba y lo estudiaba, enfocando rápidamente

            con una celda visual u otra, volando la concentración por sus

            ojos, valorando el agregado que era el señor Motley a través
            de los minúsculos cambios oculares. Llevaba densas barras

            blancas de pasta orgánica que metabolizaba para crear sus

            obras. Ya se había comido varias antes de llegar, y mientras

            medía  visualmente  masticaba  otra,  ignorando  estólida  el

            sabor desagradable, sordo, pasando con rapidez la pasta de

            la  boca  a  la  glándula  en  la  zona  trasera  de  su  cuerpo  de

            escarabajo. El vientre se hinchaba claramente al almacenar
            la pulpa.


                Entonces se volvía y retomaba el inicio de su trabajo, la

            garra reptiliana de tres dedos que era uno de los pies del señor

            Motley,  y  la  fijaba  en  su  sitio  con  una  abrazadera  baja.
            Después  se  giraba  y  se  arrodillaba,  encarándose  con  el

            modelo,  abría  la  pequeña  placa  quitinosa  que  protegía  la

            glándula y cerraba los labios en la parte trasera de la cabeza

            de insecto sobre el borde de la escultura, a su espalda.


                Primero,  Lin  derramaba  con  cuidado  las  encimas  que

            rompían  la  integridad  del  esputo  ya  endurecido,  para
            devolver el borde de su obra a un estado de espesa mucosa

            pegajosa. Después se concentraba en la sección de la pierna

            sobre la que trabajaba, usando tanto lo que veía como lo que




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