Page 151 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Motley aguardaba contra la luz.
Se le daba muy bien quedarse quieto, siempre que una de
sus bocas no abandonara un monólogo divagante. Hoy había
decidido hablarle sobre las drogas.
— ¿Cuál es su veneno, Lin? ¿Shazbah? El colmillo no
tiene efecto sobre las khepri, ¿no?, así que queda fuera... —
rumiaba—. Creo que los artistas tienen una relación
ambivalente hacia las drogas. Me refiero al proyecto sobre la
liberación de la bestia interior, ¿comprende? O el ángel. Lo
que sea. A abrir puertas que uno pensaba que estaban bien
cerradas. Pero, si hace eso con las drogas, ¿no convierte al
propio arte en una decepción? El arte es comunicación, ¿no
es así? Por tanto, si se emplean drogas, que son una
experiencia intrínsecamente individual, por mucho que diga
un marica proselitista que se coloca con los amigos en una
discoteca, consigues abrir las puertas, pero ¿puedes
comunicar lo que encuentras al otro lado? Por otra parte, si
se mantiene testarudamente limpia, limitándose al serio
estado mental que solemos encontrar, es posible
comunicarse con otros, porque todos hablamos el mismo
lenguaje. Pero, ¿ha abierto las puertas? Puede que como
mucho haya mirado por el ojo de la cerradura. Puede que
baste con eso...
Lin alzó la mirada para ver con qué boca hablaba. Era una
grande, femenina, cercana al hombro. Se preguntó cómo era
que la voz no variaba. Deseó poder responder, o que él dejara
de hablar. Le costaba concentrarse, pero pensó que ya había
conseguido el mejor compromiso que podía de él.
—Montones y montones de dinero en drogas... pero eso
ya lo sabe. ¿Sabe lo que su amigo y «agente» Lucky Gazid
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