Page 152 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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está  dispuesto  a  pagar  por  su  última  diversión  ilícita?

            Sinceramente, le sorprendería. Pregúntele. El mercado para

            esas  sustancias  es  extraordinario.  Hay  espacio  para  que

            algunos emprendedores hagan buenas sumas.

                Lin tuvo la sensación de que el señor Motley se reía de

            ella. Con cada conversación en la que él le revelaba algún

            detalle oculto de los bajos fondos de Nueva Crobuzon, ella

            acababa enredada en algo que ansiaba evitar. No soy más que

            una visitante,  deseaba  señalarle  frenética.  ¡No me dé un

            mapa! El tiro ocasional de shazbah para animarme, puede
            que un trago de quine para calmarme, no pido más... ¡No sé

            nada sobre distribución, ni quiero saberlo!


                —Ma  Francine  tiene  una  especie  de  monopolio  en  la

            Aduja.  Está  extendiendo  a  sus  comerciales  cada  vez  más
            lejos  de  Kinken.  ¿La  conoce?  Una  de  su  especie.  Una

            impresionante  mujer  de  negocios.  Tenemos  que  llegar  a

            algún acuerdo, o las cosas se pondrán feas. —Varias de las

            bocas del señor Motley sonrieron—. Pero voy a decirle algo

            —añadió en voz baja—: muy pronto va a llegarme un envío

            de algo que cambiará de forma espectacular mi distribución.

            Puede que yo también consiga una especie de monopolio...

                Esta noche tengo que ver a Isaac, decidió Lin nerviosa.

            Me lo voy a llevar a cenar a algún sitio en los Campos

            Salacus, donde podamos enredarnos los pies.

                El concurso anual Shintacost se acercaba rápidamente, a

            finales de Melero, y tendría que pensar en algo para decirle

            por qué no iba a participar. Nunca había ganado (los jueces,

            pensaba altanera, no comprendían el arte glandular), pero,

            junto a sus amigos, había participado sin faltar desde hacía

            siete años. Se había convertido en un ritual. Celebraban una



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