Page 156 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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tono súbitamente violento. Lin dio un paso atrás—. Es tan...

            previsible...  Aún  no  mira  usted  del  modo  correcto.  En

            absoluto. Es una maravilla que pueda crear tal arte. Aún ve

            esto  —dijo,  señalando  de  forma  vaga  su  cuerpo  con  una
            mano de simio— como una patología. Aún está interesada

            en lo que era y en cómo empeoró. Esto no es un error, ni una

            ausencia, ni una mutación: es imagen y esencia... —Su voz

            resonó entre las vigas. Se calmó un poco y bajó sus muchos

            brazos—. Esto es la totalidad.


                Ella  asintió  para  indicarle  que  comprendía,  demasiado
            cansada para sentirse intimidada.


                —Puede que sea demasiado duro con usted —respondió

            al instante el señor Motley—. Es decir... esta pieza frente a

            nosotros deja patente que dispone usted de un sentido del
            momento rasgado, aunque su pregunta sugiera lo contrario...


                Por  tanto,  es  posible  —siguió  lentamente—  que  usted

            misma contenga ese momento. Parte de usted comprende sin

            recurrir a las palabras, aun cuando su mente superior formula
            preguntas  en  un  formato  que  hace  imposible  respuesta

            alguna. —La miró triunfante—. ¡También usted está en la

            zona bastarda, señorita Lin! Su arte tiene lugar allá donde su

            comprensión y su ignorancia se confunden.


                Muy bien, señaló ella mientras recogía sus cosas. Lo que

            sea. Siento haber preguntado.

                — Yo también lo sentía, pero creo que ya no —replicó.

                Lin  plegó  la  caja  de  madera  alrededor  de  la  paleta

            manchada, alrededor de las bayas de color restantes (reparó

            en  que  necesitaba  más)  y  los  bloques  de  pasta.  El  señor

            Motley proseguía con sus divagaciones filosóficas, rumiando

            teorías mestizas. Lin no le atendía. Alejó sus antenas de él,


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