Page 155 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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el músculo del señor Motley parecía haber sido arrojado
violentamente contra los huesos de la pierna. Una analogía
que quizá se acercara a la verdad.
Los colores traslúcidos se derramaban en grumos
irregulares sobre el blanco, que resplandecía como el interior
de una concha. Las capas de tejido y músculo se arrastraban
las unas sobre las otras, y las complejidades de las numerosas
texturas estaban representadas de forma realista. El señor
Motley asintió con satisfacción.
— ¿Sabe? —aventuró con tranquilidad—. Mi sentido del
gran momento me hace desear que hubiera algún modo de
no ver nada más de la obra hasta que esta esté concluida.
Creo que de momento está muy bien. Pero que muy bien.
Mas es peligroso ofrecer elogios demasiado pronto. Puede
llevar a la complacencia... o a su contrario. De modo que, por
favor, no se descorazone, señorita Lin, si esta es mi última
palabra, positiva o negativa, sobre el asunto, hasta que
hayamos terminado. ¿De acuerdo?
Lin asintió. Era incapaz de apartar los ojos de lo que había
creado, y pasaba delicadamente la mano por la suave
superficie del esputo khepri en desecación. Los dedos
exploraron la transición del pelaje a las escamas, y a la piel
bajo la rodilla de su modelo. Observó el original, así como la
cabeza del señor Motley, que devolvió la mirada con un par
de ojos de tigre.
¿Qué... qué era usted?, le señaló.
El lanzó un suspiro.
—Me preguntaba cuándo querría saberlo, Lin. Esperaba
que no lo hiciera, pero suponía que era improbable. Hace que
me pregunte si nos entendemos mutuamente —siseó, con un
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