Page 164 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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por aquí, pero mis «fuentes» me dicen que este año no ha
habido ningún ingreso.
—«Los garuda no son... aptos para el pensamiento
abstracto» —imitó burlón David el tono del portavoz del
siniestro partido de las Tres Plumas, que había celebrado un
desastroso mitin en la Ciénaga el año pasado. Isaac, David y
Derkhan habían acudido para fastidiar, insultando y
arrojando naranjas podridas al hombre sobre el estrado, para
alegría de los xenianos en el exterior. Isaac lanzó una
carcajada.
—Del todo. Por tanto, y a no ser que vaya a Salpicaduras,
no puedo trabajar con garuda de verdad, de modo que estoy
investigando los diversos mecanismos de vuelo que... eh...
que ves a tu alrededor. Una variedad realmente sorprendente.
Isaac hojeó resmas de notas, mientras sostenía diagramas
de las alas de pinzones y moscardas. Desató a la paloma
muerta y trazó delicadamente el movimiento de sus alas en
un arco. Señaló la pared alrededor de su mesa. Estaba
cubierta de diagramas de alas cuidadosamente dibujados.
Había detalles de la articulación rotatoria del hombro,
representaciones de los pares de fuerzas, estudios
sombreados de los patrones de plumas. Había también
heliotipos de dirigibles, con flechas e interrogaciones
marcadas en tinta negra. No faltaban los bocetos sugerentes
de zánganos sin mente y enormes ampliaciones de alas de
avispa. Todo estaba cuidadosamente etiquetado. David
repasó lentamente las muchas horas de trabajo, los estudios
comparativos de mecanismos de vuelo.
—No creo que mi cliente sea demasiado estricto en el
aspecto que tengan sus alas, o lo que sea, siempre que pueda
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