Page 165 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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volar cuando lo desee.
David y Lublamai sabían de Yagharek. Isaac les había
pedido que guardaran el secreto. Confiaba en ellos. Se lo
había dicho en caso de que el garuda lo visitara sin estar él
en el almacén, aunque de momento había conseguido
evitarlos en sus rápidas visitas.
— ¿Y has pensado en, no sé, limitarte a pegarle unas alas?
—preguntó David—. ¿En rehacerlo?
—Bueno, por supuesto, esa es mi línea principal de
investigación, pero hay dos problemas. Uno: ¿qué alas?
Tendré que construirlas. Dos: ¿conoces a algún reconstructor
preparado para hacerlo en secreto? El mejor biotaumaturgo
al que conozco es el despreciable Vermishank. Acudiré a él
si no hay otro remedio, pero tendré que estar totalmente
desesperado para ello. De momento estoy con los
preliminares, tratando de diseñar el tamaño, la forma y la
fuente de energía, o lo que sea que las sostenga. Si al final
tiro por ahí, claro está.
— ¿Qué más tienes en mente? ¿Psicotaumaturgia?
—Bueno, ya sabes, la TUC, mi vieja favorita... —Isaac
sonrió y se encogió de hombros, rechazando su propia idea—
. Tengo la sensación de que su espalda no está ya para
reconstrucciones, aunque pudiera fabricar las alas. He
pensado en combinar dos campos energéticos diferentes...
Mierda, David, yo qué sé. Tengo el germen de una idea... —
señaló vagamente el dibujo etiquetado de un triángulo.
— ¿Isaac? —gritó Lublamai por encima de los
infatigables chirridos y chillidos. Isaac y David miraron en
su dirección. Estaba detrás del lasis y la pareja de periquitos.
Señalaba unas cajas y tinajas más pequeñas—. ¿Qué es todo
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