Page 173 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 173
suspiro. Ahora no es el momento, decidió.
Miró por la ventana a su izquierda, al otro lado de la
ciudad. En su ramal de la línea Dexter, entre Prado del Señor
y la zona industrial al sureste de Nueva Crobuzon, los trenes
pasaban más o menos a la mitad de la altura de la pugna de
la ciudad con el cielo. La masa de tejados era perforada por
las torres de la milicia en la Ciénaga Brock y en la Isla Strack,
y a lo lejos en el Tábano y en Sheck. La línea Sur se dirigía
hacia ese punto cardinal, más allá del Gran Alquitrán.
Las blanquecinas Costillas llegaron y se marcharon junto
a las vías, alzándose por encima del convoy. El humo y la
mugre se amontonaban en el aire hasta que el tren pareció
cabalgar sobre una corriente de niebla. Los sonidos de la
industria se incrementaron. A su paso por Sunter, el tren voló
entre vastos bosques de chimeneas quemadas. El Ecomir era
una salvaje zona industrial un poco al este. Un poco abajo y
un poco al sur, pensó Derkhan, se está preparando el piquete
vodyanoi. Buena suerte, hermanos.
La gravedad la empujó hacia el oeste al girar el tren.
Abandonaron la línea Arboleda para alejarse hacia el este y
ascendieron para saltar el río.
Al virar, aparecieron los mástiles de los altos esquifes en
Arboleda, meciéndose suavemente en las aguas. Alcanzó a
divisar las velas plegadas, las inmensas palas y los escapes
bostezantes, los apretados gusanos marinos formados por los
barcos mercantes de Myrshock, y Shankell, y Gnurr Kett. El
agua hervía de sumergibles tallados en grandes conchas de
nautilos. Derkhan giró la cabeza para mirar mientras el tren
se arqueaba.
Podía ver el Gran Alquitrán sobre los tejados al sur,
172

