Page 174 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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amplio,  incansable,  anegado  de  navíos.  Antiguos

            reglamentos detenían a los barcos grandes, los extranjeros,

            río abajo, a un kilómetro de la confluencia del Cancro y el

            Alquitrán.  Cargaban  más  allá  de  la  Isla  Strack,  en  los
            muelles. Durante más de dos kilómetros, la ribera norte del

            Gran  Alquitrán  estaba  cuajada  de  grúas  que  cargaban  y

            descargaban  constantemente  moviéndose  como  inmensos

            pájaros  hambrientos.  Enjambres  de  falúas  y  remolcadores

            llevaban  las  mercancías  transferidas  río  arriba  hasta  el

            Meandro  de  las  Nieblas  y  Gran  Aduja,  así  como  a  las

            peligrosas  industrias  de  Ensenada;  transportaban  los

            contenedores  por  los  canales  de  Nueva  Crobuzon  hasta

            alcanzarlas  franquicias  menores  y  los  talleres  menos
            afortunados y encontraban su camino a través del laberinto

            como ratas de laboratorio.


                La  arcilla  de  Arboleda  y  Ecomir  era  horadada  por

            formidables  embarcaderos  cuadrados  y  represas,  vastos
            callejones  de  agua  sin  salida  que  trataban  de  invadir  la

            ciudad,  unidos  al  río  por  profundos  canales  atestados  de

            barcos.


                Una  vez  se  había  intentado  replicar  los  muelles  de
            Arboleda en Malado, y Derkhan había visto lo que quedaba

            de  aquello:  tres  colosales  y  hediondas  avenidas  de  fango

            purulento, sus superficies rotas por restos medio hundidos y

            vigas retorcidas.


                El traqueteo de las vías bajo las ruedas de hierro cambió

            de repente cuando el motor de vapor llevó a sus protegidos
            sobre  las  grandes  cerchas  del  Puente  de  la  Cebada.  Se

            tambaleó un poco de un lado a otro y frenó sobre las vías mal

            mantenidas  mientras  se  elevaba  con  disgusto  sobre  la




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