Page 201 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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manteniendo siempre a la vista las torres. A su estela iba una
multitud. A medida que se acercaban, las sombras de los
garuda surcando el aire se hicieron claras.
Un hombre obeso, casi tan grande como Isaac, se
interpuso en su camino.
— Señor, bicho —gritó secamente, señalándolos con la
cabeza. Su mirada era rápida. Isaac hizo un gesto a Lin para
que se detuviera.
— ¿Qué quieres? —preguntó Isaac impaciente.
El hombre hablaba muy deprisa.
—Bueno, normalmente no hay visitantes en Salpicaduras,
y decía si queréis algo de ayuda.
—No me jodas, tío —rugió Isaac—. No soy un visitante.
La última vez que estuve aquí fui invitado de Peter el Salvaje
—siguió ostentoso. Se detuvo para comprobar los siesos que
había levantado aquella mención—. Ahora tengo algunos
asuntillos con ellos —dijo señalando a los garuda. El gordo
se retiró un tanto.
— ¿Vas hablar con los pajaritos? ¿De qué, señor?
— ¡Y a ti qué cono te importa! Pero me pregunto si podrías
llevarme a su mansión...
El hombre levantó las manos, conciliador.
—Siento, tú, nos asunto mío. Yo te llevo las jaulas de los
pajaritos, por una miaja.
—Oh, por el amor de Jabber. No te preocupes, me
encargaré de ellos. Simplemente —gritó Isaac a la atenta
muchedumbre— no vengas a joderme con robos y demás.
Tengo lo suficiente para pagar a un guía decente, ni un
estíver más, y supongo que Salvaje se cabreará de la hostia
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