Page 204 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 204
—Este señor... —comenzó el guía, pero Isaac lo
interrumpió.
—Me alegro de verte —gritó—. Tengo una propuesta que
haceros. ¿Podríamos hablar un momento?
Los tres garuda se miraron.
— ¿Qué quieres? —gritó el de las plumas negras.
—Bueno, mirad... —Isaac señaló a la multitud con un
gesto—. No es así precisamente como había imaginado esta
charla. ¿Podríamos ir a algún lugar más reservado?
— ¿Tú qué crees? —respondió el primero—. ¡Nos vemos
arriba!
Los tres pares de alas batieron en concierto y los garuda
desaparecieron en los cielos. Isaac gritó tras ellos.
— ¡Esperad! —Era demasiado tarde. Buscó a su guía—.
Supongo que el ascensor no funcionará, ¿no?
—Ni lo pusieron, señor —sonrió malicioso el hombre—.
Póngase ya en marcha.
—Por el dulce trasero de Jabber, Lin... sigue sin mí. Estoy
muerto. Me voy a tumbar aquí y me voy a morir.
Isaac se tendió en el entresuelo entre las plantas seis y
siete, boqueando, gimiendo y escupiendo. Lin se acercó a él
exasperada, con las manos en las caderas.
Levántate, gordo hijo de puta, señaló. Sí, cansado. Y yo,
Piensa en el oro. Piensa en la ciencia.
Gimiendo como si lo torturaran, Isaac se puso en pie
vacilante. Lin lo acercó al borde de las escaleras de
hormigón. Isaac tragó saliva, se apoyó en la pared y
203

