Page 251 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 251

volver el agua salada del mar a su río; un actor en blanco

            sobre un escenario, incapaz de recordar una sola línea de su

            diálogo.

                Mi mente es un caldero, pensó, y todos estos sueños están

            bullendo.

                El vertido de ideas llegaba cada vez más rápido y denso.

            Isaac  pensó  en  ello  y  trató  de  aferrarse  a  la  rima,

            concentrándose en ella e investigándola como un presagio,

            repitiéndola más y más rápido, más y más densa y densa y

            rápida, tratando de ignorar la andanada, el torrente de efluvio

            psíquico.

                Era inútil. Los sueños estaban en la mente de Isaac, y no

            había escapatoria. Soñó que soñaba los sueños de otros, y

            comprendió que aquel sueño era real.


                Lo único que podía hacer era intentar, con febril y aterrada
            intensidad, recordar cuál de los sueños era el suyo.




                Desde algún punto cercano llegó un frenético gorjeo. Se

            abrió camino a través de la madeja de imágenes que soplaban

            dentro de su cabeza y creció en intensidad hasta que recorrió

            su mente como el tema principal.


                Los sueños cesaron de repente.

                Isaac  abrió  los  ojos  demasiado  rápido  y  maldijo  por  el

            dolor que la luz provocó en su cabeza. Levantó la mano y la

            sintió  frotar  su  frente  como  una  enorme  y  vaga  pala.  La

            utilizó para cubrirse los ojos.

                Los sueños se habían terminado. Se arriesgó a mirar entre

            los dedos. Era de día. Había luz.


                —Por...  el  ano...  de  Jabber...  —susurró.  El  esfuerzo  le


                                                           250
   246   247   248   249   250   251   252   253   254   255   256