Page 277 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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hubiera visto atrapada entre las hojas de unas enormes tijeras
serradas. Cuando sus vecinos la encontraron, su cuerpo
estaba cubierto de documentos que demostraban que se
trataba de una informadora coronel de la milicia. La noticia
se extendió. Jack Mediamisa había atacado de nuevo. En las
alcantarillas y los barrios bajos, nadie lloró a la víctima.
Lin e Isaac robaban noches furtivas cuando podían. Isaac
notaba que le ocurría algo. Una vez la sentó y le exigió que
le contara lo que la preocupaba, que le dijera por qué no se
había presentado al Shintacost aquel año (algo que había
añadido una amargura adicional a su habitual protesta sobre
las listas), en qué estaba trabajando, y dónde. No había señal
de material artístico en ninguna de sus habitaciones.
Lin le había acariciado el brazo, claramente agradecida
por la preocupación. Mas no le dijo nada. Le explicó que
estaba trabajando en una obra de la que, de momento, se
sentía muy orgullosa. Había encontrado un espacio del que
no podía y no quería hablar, en el que estaba elaborando la
gran pieza sobre la que no debía preguntar. No era como si
hubiera desaparecido del mundo. Una vez cada dos semanas,
quizá, volvía a uno de los bares de los Campos Salacus,
riendo con los amigos, aunque con algo menos de vigor que
hacía dos meses.
Le tomaba el pelo a Isaac por su furia hacia Lucky Gazid,
que se había desvanecido con sospechosa oportunidad. Isaac
le había hablado a Lin de la inadvertida prueba de la mierda
onírica, y había tratado de dar con él para castigarlo. Le
describió el extraordinario gusano que parecía sobrevivir con
la droga. Lin no había visto a la criatura, no había regresado
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