Page 300 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Yagharek subió las escaleras sin pronunciar palabra.
— ¿Cómo sabes cuándo van a estar fuera David y Lub,
eh? —preguntó Isaac—. ¿Montas guardia, o algo así? Mira,
Yag, tienes que dejar de merodear como un atracador.
— Quiero hablar contigo, Grimnebulin. — La voz de
Yagharek era extrañamente tanteadora.
—Dispara, viejo. —Isaac se sentó y lo miró. Ya sabía que
el garuda permanecería de pie.
Yagharek se quitó la capa y el armazón de las alas, y se
volvió hacia Isaac con los brazos cruzados. Isaac sabía que
aquello era lo más cerca que Yagharek estaría nunca de
expresar confianza, allí expuesto con su deformidad a la
vista, sin hacer esfuerzo alguno por cubrirse. Suponía que
debía sentirse halagado.
Yagharek lo miraba de lado.
—Hay gente en la ciudad nocturna donde vivo,
Grimnebulin, gente muy diversa. No todos los que se ocultan
son despojos.
—Nunca presumí que... —comenzó Isaac, pero Yagharek
movió la cabeza impaciente, acallándolo.
—He pasado muchas noches solo, en silencio, pero hay
otras ocasiones en las que camino con aquellos cuyas mentes
siguen afiladas tras la pátina de alcohol, soledad y drogas. —
Isaac quería decir «Ya te he dicho que podemos buscar un
sitio para que te quedes», pero se detuvo. Quería ver adonde
se dirigía aquello—. Hay un hombre, un hombre borracho y
docto. No estoy seguro de que me considere real. Puede
pensar que soy una alucinación recurrente. —Yagharek
lanzó un profundo suspiro—. Le hablé sobre tus teorías, tu
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