Page 301 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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crisis, y se emocionó. Y el hombre me dijo: « ¿Por qué no ir
hasta el final? ¿Por qué no usar la Torsión?».
Se produjo un largo silencio. Isaac sacudió la cabeza con
exasperación y disgusto.
—Estoy aquí para hacerte la misma pregunta,
Grimnebulin —siguió el garuda—. ¿Por qué no usamos la
Torsión? Tú intentas crear una ciencia desde cero,
Grimnebulin, pero la energía de Torsión existe, y se conocen
técnicas para acceder a ella... Te pregunto como un
ignorante, Grimnebulin. ¿Por qué no usamos la Torsión?
Isaac inspiró profundamente y se pasó la mano por la cara.
Parte de él estaba enfadada, pero en su mayoría se trataba de
simple ansiedad, desesperación por poner fin de inmediato a
aquella conversación. Se giró hacia el garuda y alzó la mano.
—Yagharek... —comenzó, y en ese momento se produjo
un golpe en la puerta.
— ¿Hola? —gritó una voz alegre. Yagharek se tensó e
Isaac dio un respingo. La coincidencia era extraordinaria.
— ¿Quién es? —gritó Isaac, bajando las escaleras.
Un hombre asomó la cabeza por la puerta. Tenía aspecto
afable, casi hasta el absurdo.
—Ah, hola, señor. He venido por lo del constructo.
Isaac sacudió la cabeza. No tenía ni idea de lo que estaba
diciendo aquel individuo. Miró por encima del hombro, pero
Yagharek era invisible. Se había apartado de la vista, del
borde de la plataforma. El hombre de la puerta le entregó una
tarjeta.
«NATHANIEL ORRIABEN, REPARACIÓN DE
CONSTRUCTOS Y REPUESTOS», decía. «CALIDAD Y
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