Page 296 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Era  una  extraordinaria  y  compleja  ruta  de  revolución

            científica,  pensaba  a  veces,  regañándose  rápidamente  por

            pensar directamente en la teoría. Vuelve al trabajo, se decía

            severo. Hay un garuda al que echar a los cielos. Pero no
            podía  impedir  que  su  corazón  brincara  de  emoción,  y  la

            ocasional sonrisa histérica asomaba a su rostro. Algunos días

            buscaba a Lin y, si no estaba trabajando en su obra secreta en

            su lugar secreto, trataba de seducirla en el piso de ella con un

            fervor tierno y excitado que a ella le encantaba, a pesar de

            estar evidentemente cansada. En otras ocasiones pasaba días

            completamente solo, sumergido en la ciencia.

                Isaac aplicaba sus extraordinarios hallazgos para tratar de

            diseñar  una  máquina  capaz  de  solventar  el  problema  de

            Yagharek.

                Un mismo dibujo comenzaba a aparecer más y más en su

            trabajo. Al principio era un garabato, algunas líneas sueltas

            cubiertas  de  flechas  e  interrogaciones.  A  los  pocos  días

            parecía más sólido. Las líneas estaban trazadas con regla y

            tinta. Las curvas se medían con cuidado. Estaba en camino

            de convertirse en un plano.

                A  veces  Yagharek  regresaba  al  laboratorio,  siempre

            cuando los dos estaban solos. Isaac oía la puerta abrirse por

            la noche y se giraba para encontrarse con el impávido y digno

            garuda, aún asfixiado por una visible desdicha.

                Descubrió que intentar explicarle su trabajo a Yagharek le

            ayudaba. No en las grandes cuestiones teóricas, por supuesto,

            pero  sí  en  la  ciencia  aplicada  que  desarrollaba  su  teoría

            secreta.  Pasaba  días  con  miles  de  ideas  y  proyectos

            potenciales revoloteando violentos por su cabeza, y creía que

            dar  voz  a  esas  ideas,  explicar  en  un  lenguaje  llano  las



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