Page 306 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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asustaron y se retiraron, y todo el asunto se colapso. Por esto,

            Yag, viejo amigo —terminó, señalando el libro—, es por lo

            que no usamos la Torsión.

                El  garuda  seguía  pasando  páginas  lentamente.  Las

            imágenes sepia de la ruina pasaban frente a él.

                —Ah... —Isaac señaló con el dedo una gris panorámica de

            lo  que  parecía  cristal  y  carbón  aplastado.  El  heliotipo  se

            había tirado desde muy baja altura. Algunos de los grandes

            fragmentos que cuajaban la enorme, perfecta llanura circular

            eran visibles, lo que sugería que los escombros disecados

            eran         los       restos        de        objetos          retorcidos,           antaño

            extraordinarios—. Y esto es lo que queda del centro de la

            ciudad. Ahí es donde tiraron la bomba cromática en 1545.

            Dijeron que lo hacían para poner fin a las Guerras Pirata,
            pero para ser sinceros, Yag, ya habían terminado hacía casi

            un año cuando Nueva Crobuzon bombardeó Suroch con las

            bombas  de  torsión.  Fíjate,  tiraron  las  bombas  cromáticas

            doce meses después para tratar de esconder lo que habían

            hecho... solo que una cayó al mar y no llegó a activarse; la

            otra solo fue capaz de limpiar el kilómetro cuadrado central

            de Suroch, más o menos. Esta zona que ves aquí... —indicó
            un  escombro  bajo  en  el  borde  de  la  llanura  circular—.  A

            partir de ahí, las ruinas siguen en pie. Ahí es donde puedes

            ver la Torsión.


                Le indicó a Yagharek que volviera la página. El garuda

            obedeció y algo cloqueó en el fondo de su garganta. Isaac

            suponía que era el equivalente en su especie a una inhalación
            profunda. Echó un vistazo a la imagen antes de levantar la

            mirada, no lo bastante rápido, hacia el rostro de Yagharek.


                —Esas cosas al fondo, como estatuas fundidas, eran casas



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