Page 328 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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existencial.
Solo curiosidad.
Paquetes de datos que habían esperando, circulando sin
examen de nadie en la caja de válvulas, se tornaron de
repente relevantes, interactuando con aquel extraordinario y
nuevo modo de cálculo, su proceso autotélico. Lo que había
sido incomprensible para un constructo de limpieza cobraba
por fin sentido. Los datos eran consejos. Promesas. Los datos
eran una bienvenida. Los datos eran una advertencia.
La máquina se quedó parada un largo rato, emitiendo
débiles murmullos de vapor.
Isaac se inclinó sobre la barandilla hasta que esta crujió
peligrosamente. Se asomó hasta que su cabeza quedó boca
abajo, de modo que pudo ver el constructo bajo sus pies y los
de David. Frunció el ceño ante las trémulas arrancadas
inciertas de la máquina.
Cuando abrió la boca para decir algo, el artilugio se
incorporó en su postura activa. Extendió el tubo de succión
y comenzó, al principio con cuidado, a limpiar el polvo del
suelo. Mientras Isaac miraba, extendió un cepillo rotatorio
bajo su cuerpo y comenzó a restregar la tarima. Isaac aguardó
a ver si veía alguna señal de problemas, pero su ritmo se
aceleró con confianza casi palpable. El rostro del científico
se iluminó mientras contemplaba a la máquina realizar su
primer trabajo de limpieza con éxito en varias semanas.
— ¡Eso está mejor! —anunció a David por encima de su
hombro—. Ese trasto ya puede limpiar de nuevo. ¡Todo
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