Page 323 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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movimientos del interior. El capullo blanco se tornó frágil

            ante sus ojos, cambiando de color hasta adoptar un nacarado

            monótono. El conjunto se balanceaba poco a poco ante las

            mínimas  corrientes  de  aire,  pero  su  sustancia  había
            endurecido y el movimiento del gusano en su interior ya no

            era apreciable.


                Isaac se recostó y escribió en el papel. Es casi seguro que

            Yagharek tiene razón sobre las alas de este bicho, pensó. El

            saco orgánico era como el dibujo de un libro de texto sobre

            la crisálida de una mariposa o una polilla, solo que mucho
            mayor.


                Fuera,  la  luz  se  espesaba  a  medida  que  las  sombras  se

            alargaban.

                El capullo suspendido llevaba más de media hora quieto

            cuando la puerta se abrió, haciendo que Isaac se pusiera en

            pie por la sorpresa.

                — ¿Hay alguien? —gritó David.


                Isaac se inclinó sobre la barandilla para saludarlo.

                —Ha venido un tipo a arreglar el constructo. Dijo que solo

            había que darle de comer un poco y encenderlo, y que así

            funcionará.


                —Genial, estoy harto de la basura. Además, tenemos que
            aguantar la tuya. ¿Será deliberado? —dijo sonriendo.


                —Ey, claro que no —replicó Isaac, empujando con el pie,

            de  forma  ostentosa,  el  polvo  y  las  migas  a  través  de  los

            espacios bajo la barandilla. David rió y desapareció de la
            vista. Isaac oyó un golpe metálico cuando David le dio al

            constructo  un  afectuoso  tortazo—.  También  tengo  que

            deciros  que  vuestra  limpiadora  es  un  «encantador  modelo




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