Page 351 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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los cascos con espejos, pero miraban más allá de estos, hacia
la oscuridad frente a ellos.
— ¡Cuatro polillas, todo limpio! —gritó uno de los
rehechos con el extraño brazo apuntando hacia atrás, aún
mirando por el espejo.
—Aquí no hay nada... —respondió uno de los hombres
escudriñando la oscuridad alrededor de la ventana
destrozada. En ese momento, el intruso salió de las sombras
y extendió sus increíbles alas.
Los dos que miraban hacia delante parecieron
horrorizados y abrieron la boca para gritar.
—Mierda, no, por Jabber... —consiguió articular uno
antes de que los dos quedaran en silencio, contemplando los
patrones de las alas de la criatura, que se agitaban como un
enjambre caleidoscópico sin fin.
— ¿Qué coño...? —comenzó a decir uno de los rehechos,
que parpadeó un instante frente a él. Su rostro se colapso por
el espanto, pero su gemido murió rápidamente al captar las
alas de al criatura.
El último rehecho gritó el nombre de sus camaradas y
protestó al oírles tirar las armas. Podía ver una levísima
forma por el rabillo del ojo. La criatura frente a él captaba su
terror. El ser se acercó, emitiendo pequeños murmullos de
reafirmación en el vector emotivo. Una frase circulaba
imbécil en la mente del hombre: tengo uno delante de mí
tengo uno delante de mí...
El rehecho trató de moverse hacia delante con los ojos
fijos en los espejos, pero la criatura se desplazaba fácilmente
dentro de su campo de visión. Lo que había estado en la
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