Page 355 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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proyecto de la forma menos técnica posible. Se sentía más
con los pies en la tierra, como si viviera un sueño absurdo.
Había descubierto algunos problemas potenciales durante la
explicación, y se había marchado ansioso por rectificarlos.
Se despidieron con un profundo afecto y con la mutua
promesa de no dejar pasar tanto tiempo antes de verse de
nuevo.
Y ahora era incapaz de entrar en su taller.
— ¡Lub! ¡David! ¿Qué cono estáis haciendo?—gritó,
propinando otro empellón a la puerta. Al empujar, la hoja se
abrió lo bastante como para ver una franja del interior,
iluminado por el sol. Alcanzaba a distinguir el borde de lo
que fuera que bloqueaba la puerta.
Era una mano.
El corazón de Isaac dio un vuelco.
— ¡Oh, Jabber! —se oyó exclamar mientras descargaba
todo su peso contra la puerta, que cedió ante su masa.
Lublamai yacía tendido sobre el umbral. Al inclinarse
junto a la cabeza de su amigo, oyó a Sinceridad olisqueando
a una cierta distancia, entre las bandas de rodadura del
constructo. Estaba asustada.
Isaac se giró hacia Lublamai y dejó escapar un suspiro de
alivió cuando sintió el calor de su amigo y lo oyó respirar.
— ¡Despierta, Lub! —gritó.
Los ojos del tendido ya estaban abiertos. Isaac se apartó
de aquella mirada impávida.
— ¿Lub...? —susurró.
La baba se había almacenado bajo el rostro de Lublamai,
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