Page 358 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Oh, Jabber, ¿qué he hecho?




                A la milicia de Nueva Crobuzon no le gustaba ser vista.

            Emergían  por  la  noche  con  sus  uniformes  oscuros  para

            desarrollar tareas como pescar a los muertos en el agua. Sus
            naves aéreas y cápsulas serpenteaban y zumbaban por toda

            la  ciudad,  en  sus  opacas  misiones.  Sus  torres  estaban

            selladas.


                La milicia, la defensa militar de Nueva Crobuzon y sus

            agentes  de  corrección  interna,  solo  aparecían  con  sus

            uniformes,  las  infames  máscaras  que  ocultaban  todo  el
            rostro, su armadura oscura, los escudos y las pistolas cuando

            actuaban  como  guardianes  de  algún  lugar  especialmente

            delicado, o en tiempos de gran emergencia. Mostraron sus

            colores  abiertamente  durante  las  Guerras  Pirata  y  las

            algaradas  Sacramundi,  cuando  los  enemigos  atacaban  el

            orden en la ciudad tanto desde dentro como desde fuera.

                Para las labores del día a día confiaban en su reputación y

            en su vasta red de informadores (las recompensas a cambio

            de información eran generosas), así como en los oficiales de

            paisano. Cuando la milicia actuaba, era el hombre que bebía

            cassis en el café, la anciana cargada de bolsas, el oficinista

            de  cuello  rígido  y  zapatos  relucientes,  que  de  repente  se

            cubrían  con  capuchas  ocultas  en  pliegues  invisibles  de  la
            ropa, desenfundaban sus enormes pistolones de pedernal de

            cartucheras ocultas y caían sobre los criminales. Cuando un

            ratero  corría  huyendo  de  una  víctima  vociferante,  podía

            tratarse  de  un  hombre  de  buen  porte  con  poblado  bigote

            (claramente falso, dirían todos después, sin que nadie, eso sí,

            lo hubiera notado antes) el que lo apresara con una terrible



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