Page 372 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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El alcalde y sus acompañantes pasaron junto a una puerta

            marcada  como  Mancomunidad Jaiba de Salkrikaltor.  El

            pasillo  se  sacudía  por  el  golpeteo  y  la  vibración  de  una

            enorme  maquinaria  oculta.  Aquellas  eran  las  gigantescas
            bombas  de  vapor  que  trabajaban  varias  horas  al  día,

            absorbiendo  piélago  fresco  de  la  Bahía  de  Hierro,  a

            veinticuatro  kilómetros,  para  el  embajador  jaiba  y

            bombeaban después el agua sucia y usada al río.

                El pasillo era confuso, pues parecía ser demasiado largo


            visto desde un ángulo, y corto desde el otro. Aquí y allí se
            separaban cortos afluentes que llevaban a otras embajadas

            menores, o a archivadores, o a ventanas cegadas. Al final del

            corredor principal, más allá de la embajada de los cangrejos,

            Rudgutter se dirigió por uno de aquellos pasillos menores.

            Se extendía un breve trecho, retorciéndose y viendo cómo su

            techo descendía de forma abrupta al cruzarse unas escaleras

            en su camino. Terminaba en una pequeña puerta sin marcar.

                Rudgutter miró por encima del hombro, asegurándose de

            que sus acompañantes y él no eran vistos. Solo se divisaba

            una pequeña parte del pasillo, y estaban solos.

                Vansetty  sacaba  tiza  y  colores  pastel  diversos  de  sus

            bolsillos. De uno extrajo lo que parecía un reloj y lo abrió.

            Estaba  dividido  en  innumerables  y  complejas  secciones.

            Tenía siete manecillas de distintas longitudes.

                —Hay  que  tener  en  cuenta  las  variables,  alcalde  —

            murmuró,  estudiando  el  complejo  funcionamiento  del

            artefacto. Parecía hablar más para él que para Rudgutter o

            cualquier  otro—.  El  pronóstico  para  hoy  es  bastante

            asqueroso... Un frente de alta presión entra en el éter. Podría

            llevar  las  tormentas  de  energía  a  cualquier  sitio,  desde  el



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