Page 376 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Se inclinó hacia delante lentamente, descansando los
codos sobre los papeles que de repente cubrían el escritorio.
Aguardó.
Vansetty miró por encima del hombro de Rescue y levantó
el pulgar a modo de triunfo.
—Su Excelencia Infernal —declaró—, el embajador del
Infierno.
—Alcalde Rudgutter —dijo el demonio con una agradable
voz grave—. Cuánto me alegro de verle de nuevo. Solo
estaba rellenando algo de papeleo. —Los humanos lo
miraron con un destello de inquietud.
El embajador tenía un eco: medio segundo después de
hablar, sus palabras eran repetidas por el terrible alarido de
una tortura. Las palabras aulladas no tenían mucho volumen.
Eran audibles más allá de las paredes de la estancia, como si
hubieran recorrido kilómetros de calor sobrenatural desde
alguna trinchera en el suelo del Infierno.
— ¿Qué puedo hacer por usted? —prosiguió (¿Qué puede
hacer por usted?, llegó el impío aullido de desdicha) —.
¿Sigue intentado descubrir si se unirá a nosotros tras su
muerte? —El embajador esbozó una leve sonrisa.
Rudgutter le devolvió la sonrisa y negó con la cabeza.
— Ya sabe mi opinión al respecto, embajador —replicó
con tono neutro—. Me temo que no me arrastrarán. No puede
provocarme miedo existencial, ya lo sabe. —Lanzó una
educada risita, a la que respondió el embajador. Lo mismo
hizo el horrísono eco—. Mi alma, si existe, es mía. No puede
ni castigarla ni codiciarla. El universo es un lugar mucho más
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