Page 373 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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abismo hasta el nulespacio. En la frontera, tres cuartos de lo
mismo. Hmmm... —Vansetty realizó algunos cálculos en las
pastas de un cuaderno—. Bien —saltó, mirando a los tres
políticos.
Comenzó a realizar complejas y delicadas marcas en las
gruesas hojas de papel, que arrancaba al terminar y se las
entregaba a Stem-Fulcher, Rudgutter y Rescue. Por último,
preparó una para él.
—Apretadas contra el corazón —dijo con rapidez,
pegando la suya a la camisa—. Con los símbolos hacia fuera.
Abrió la ajada maleta y extrajo un juego de voluminosos
diodos de cerámica. Se situó en el centro del grupo y le
entregó uno a cada uno de sus compañeros.
—Mano izquierda, y sin soltarlos. —Después los rodeó
con un hilo de cobre bien tenso que conectó a un motor
mecánico de mano que sacó de la maleta. Tomó lecturas con
su peculiar indicador, y ajustó los diales y nódulos del
motor—. Muy bien. Agárrense todos —dijo, activando el
interruptor que liberaba el motor mecánico.
Pequeños arcos de energía cobraron existencia multicolor
entre los cables y los gruesos diodos. Los cuatro se vieron
rodeados por un pequeño triángulo de corriente. Todo su
vello parecía de punta. Rudgutter soltó una maldición.
—Tenemos una media hora antes de que se agote —dijo
rápidamente Vansetty—. Sean rápidos, ¿de acuerdo?
Rudgutter extendió la mano derecha y abrió la puerta. Los
cuatro se desplazaron hacia delante, manteniendo su
posición relativa respecto a los demás, conservando el
triángulo. Stem-Fulcher cerró la puerta tras ellos.
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