Page 426 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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de acertar con los colores exactos. Le llevó unos veinticinco
minutos terminar el intento. El ancla que había dibujado era
un poco más chillan que la de Benjamin (en parte debido a la
calidad de las tintas), y quizá un poco más achatada. A pesar
de todo, estaba segura de que cualquiera que hubiera visto el
original lo reconocería como una copia. Se recostó en su
asiento, bastante satisfecha.
Umma Balsum agitó el brazo como haría una gallina obesa
con un ala y secó la tinta. Rebuscó entre los restos del
dormitorio de Benjamin.
—...que forma más poco higiénica de ganarse la vida... —
murmuraba, lo bastante alto como para que Derkhan pudiera
oírlo. Eligió la cuchilla de Benjamin y, sosteniéndola de
forma experta, se realizó un leve corte en el mentón. Después
frotó el papel ensangrentado contra el corte. Se levantó la
falda y se metió la pernera del pantalón cuanto pudo debido
a sus gruesos muslos.
Buscó debajo de la mesa y sacó una caja de cuero y
madera. La depositó frente a ella y la abrió.
Dentro se encontraba un apretado hatajo de válvulas, tubos
y cables interconectados que formaban bucles los unos
alrededor de los otros en un motor de increíble densidad. En
lo alto se encontraba un yelmo de bronce de aspecto ridículo,
con una especie de trompeta que sobresalía del frente. El
morrión quedaba unido a la caja mediante un largo cable
espiral.
Umma Balsum extendió el brazo y cogió el casco. Dudó
un instante antes de situarlo sobre su cabeza. Lo aseguró con
correas de cuero. Desde algún lugar oculto en la caja extrajo
una gran manivela que encajó sin problemas en un orificio
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