Page 454 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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pasarelas y escaleras, donde las constreñidas franjas de
pavimento entre los altos edificios de adornos extraños
podían ser un laberinto protector.
El distrito de los burdeles. Los barrios bajos.
Ya era de noche, y David Serachin caminaba por la zona
norte de Hogar de Esputo. Podía haber estado volviendo a su
casa de Vadoculto, hacia el este, bajo la línea Sur y las vías
elevadas, atravesando Shek, pasando junto a la enorme torre
de la milicia en el Parque de Vadoculto. Era un paseo largo,
pero no implausible.
Pero cuando David pasó bajo los arcos de la estación del
Bazar de Esputo, aprovechó la oscuridad para girarse y
observar el camino por el que había llegado. La gente tras él
no eran más que viandantes. Nadie lo seguía. Titubeó un
instante antes de emerger desde detrás de las líneas férreas,
mientras el tren silbaba sobre él, lanzando reverberaciones
alrededor de las cavernas de ladrillo.
Giró hacia el norte, siguiendo el camino del tren, hacia el
exterior de la zona de las prostitutas.
Enterró las manos en los bolsillos y agachó la cabeza.
Aquella era su vergüenza. Hervía a fuego lento en su
desprecio.
En los límites de los barrios bajos, la mercancía atendía
los gustos más ortodoxos. Había algunas melenudas,
callejeras a la pesca de cliente, pero las independientes que
se apiñaban en otras zonas de Nueva Crobuzon eran
forasteras en ese lugar. Aquel era el barrio de la indulgencia
lánguida, oculta bajo los tejados de los establecimientos.
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