Page 460 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Un hombre vestido con traje esperaba sobre la sucia cama,
alisándose la corbata. Otro, el que había abierto la puerta, se
encontraba detrás de David con los brazos cruzados. David
lo observó brevemente y volvió su atención hacia el que
estaba sentado.
Este le señaló una silla a los pies de la cama y le invitó a
situarla frente a él.
Se sentó.
—Hola, «Sally» —dijo en voz queda.
—Serachin —le respondió él. Era delgado, de mediana
edad. Su mirada era calculadora e inteligente. Parecía
totalmente fuera de lugar en aquella habitación ruinosa,
aquella casa vil, mas su expresión era compuesta. Había
esperado paciente y cómodo entre las putas rehechas como
lo hubiera hecho en el Parlamento.
—Me pediste que me reuniera contigo —dijo el hombre—
. Hacía mucho que no oíamos de ti. Te habíamos marcado
como durmiente.
—Bueno... —respondió David incómodo—. No hay
mucho de lo que informar. Hasta ahora. —El hombre asintió
juicioso y aguardó.
David se humedeció los labios. Le costaba hablar. El
hombre lo miraba con expresión ceñuda.
—El precio sigue siendo el mismo, ya sabes —le animó—
. Incluso un poco mayor.
—No, dioses, yo... —tartamudeó David—. Solo es que...
ya sabes... la práctica... —El hombre volvió a asentir.
Muy falto de práctica, pensó David indefenso. Han
pasado seis años desde la última vez, y prometí no volver a
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