Page 465 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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hemos ido juntos a manifestaciones... —de nuevo la
conciencia: tú no tienes política, traidor de mierda—. Pero
es que en tiempos así... —titubeó, infeliz. El hombre le hizo
un gesto perentorio. No le interesaba la culpa de David, ni
sus justificaciones—. Así que Isaac le dice que puede confiar
en mí, y nos lo cuenta todo.
Se produjo otro largo silencio. El hombre de la cama
aguardó y David se encogió de hombros.
—Eso es todo cuanto sé —susurró.
El hombre asintió y se puso en pie.
—Muy bien —dijo—. Ha sido todo... extremadamente
útil. Es posible que tengamos que hablar a tu amigo Isaac.
No te preocupes —añadió con una sonrisa tranquilizadora—
. Te prometo que no tenemos ningún interés en disponer de
él. Pero puede que necesitemos su ayuda. Por supuesto,
tienes razón. Hay un círculo que cuadrar, contactos que
hacer, y tú no estás en posición de lograrlo. Nosotros sí... con
la ayuda de Isaac. Tendrás que mantenerte en contacto.
Recibirás instrucciones escritas. Asegúrate de obedecerlas.
Por supuesto, no tengo que insistir en este punto, ¿no es así?
No aseguraremos de que der Grimnebulin no sepa de dónde
procede nuestra información. Puede que no actuemos en
algunos días, pero no te asustes. Es asunto nuestro. Solo
cierra la boca y trata de que der Grimnebulin siga haciendo
lo que esté haciendo. ¿De acuerdo?
David asintió desdichado y esperó. El hombre lo miró con
severidad.
—Eso es todo —dijo—. Puedes marcharte.
Con celeridad culpable, agradecida, David se incorporó y
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